Nunca jamás comeré tomates

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Mari Cruz Zurbano contando Nunca jamás comeré tomates de Lauren Child. Rescatado por la editorial Lata de Sal en 2021 y flamante 20 de este año. Es el único título disponible de Child en español ahora mismo. Club de lectura Todo el mundo va. Logroño,  05-03-2022

Todos los libros de la serie Charlie and Lola, o Juan y Tolola en español, comienzan con  Charlie diciendo: Tengo una hermana pequeña, Lola. Es pequeña y muy divertida. Y a partir de ahí van surgiendo las tramas. Juan es bueno e ingenuo y Tolola una niña muy lista y un poco manipuladora a pesar de ser más pequeña que su hermano. El padre y la madre raramente aparecen en las historias y siempre como secundarios. Para crear a Lola, Lauren Child se basó en una chica con aspecto de duendecillo que vio en un tren, estaba con sus padres, una pareja joven, y los bombardeaba a preguntas.

Teníamos ganas de rescatar a esta gran autora, Lauren Child, que tanto éxito tuvo con esta serie de libros y de televisión. Pero inexplicablemente sus álbumes llevan años descatalogados en España y ha sido ahora cuando la editorial Lata de Sal ha publicado uno de los mejores títulos: Nunca jamás comeré tomates. Solo el título es ya un hallazgo. Ojalá publique el resto de títulos de la serie.

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Lauren Child (Londres, 1965) es una gran admiradora de E. H. Shepard (Historias de Winny de Puh) , Quentin Blake, Carl Larsson, Ludwig Bemelmans (Madeline), Florence Parry Heide y Edward Gorey (Tristán encoge) , etc. Además de ilustradora es una exitosa empresaria, creó muy joven su propia empresa, Chandeliers for the People, fabricaban pantallas para lámparas. Y también diseña para la industria textil, un aspecto que se aprecia en su obra.

Crea los personajes dibujando en papel, luego los recorta y los escanea y ya en el ordenador va creando los fondos. También usa mucho la fotografía. Maneja la tipografía de forma muy atrevida, letras que se mueven, que bailan en la página, textos encajados muy oportunamente en los escenarios del cuento, etc. Su estilo basado en el collage es un poco retro, muy pop y a la vez muy contemporáneo.pippi81mNC+R9-iL

Todos sus álbumes son muy imaginativos y lo mejor de todo, tienen una chispa de humor. Un humor del que el niño se siente cómplice. Llevamos Nunca jamás comeré tomates al club de lectura de Manzanitas y todos los niños y las niñas se lo querían llevar a casa. ¡Les encantó!

Siempre digo que mires a tu alrededor. Las ideas están absolutamente en todas partes. Todos los días vemos y escuchamos cosas increíbles, luego una idea lleva a otra. Todos tenemos mentes curiosas y todas estas oportunidades a nuestro alrededor. Tener creatividad en tu vida es muy enriquecedor. Puede ayudarte mentalmente e incluso puede conducirte a una carrera. 

Child ha ilustrado las portadas de dos grandes clásicos: Pipi Calzaslargas y Ana la de tejas verdes. Los editores buscan con ello atraer a una nueva generación de jóvenes lectores a las historias clásicas. ¿Se nota mucho que nos encanta Lauren Child? ¡Estupendo para regalar el día del libro! Recomendado para edades entre 4 y 8 años.

miffy ha vuelto

IMG_20210907_133326Esta conejita llevaba muchos años agotada en España y ahora de la mano de Cocobooks vuelve a estar en todas las librerías, preparada para que madres y padres de niñas y niños de cero a 6 años se la lleven a casa y la lean y miren una y mil veces. ¿Por qué una imagen que tiene 66 años sigue siendo tan actual, tan viva, tan fresca, tan potente? ¿Qué secreto tiene para no envejecer? Pues porque es… ¡sencillamente genial!

Se tiende a valorar, al menos en ilustración, lo muy elaborado, detallado, donde se aprecia el trabajo complicado y se pasa por alto la complejidad de la simplificación, todo el trabajo y el talento que hay detrás de estas imágenes tan sencillas. Aunque no lo parezca, Dick Bruna hacía cientos de bocetos antes de llegar a las pocas imágenes que tiene cada libro de Miffy y podía estar meses trabajando en cada uno de ellos. Los cuentos de Miffy representan lo que nosotras tanto valoramos: menos es más.

La conejita Miffy es uno de los personajes más importantes y valorados de la literatura infantil y, muchas veces, ha salido de los libros para apoyar otras actividades. Imagen de la Cruz Roja, UNICEF, en murales de hospitales y consultas pediátricas, en publicaciones especiales para niños con problemas específicos e incluso mascota en el Tour de Francia de 2015. Se siguen haciendo cientos de productos con este personaje y no solo para los más pequeños. Las adolescentes holandesas siguen llevando a Miffy en sus pijamas y en sus carpetas del instituto. En Utrech hay un museo dedicado a este autor y su obra.

El holandés Dick Bruna (Utrech, 1927-2017) tuvo muchos estímulos en su desarrollo artístico. Su padre fue un importante editor, aunque él se inclinó desde muy joven por el diseño gráfico. Parte de su formación la hizo en Paris y Londres y cuando regresó a su país comenzó a diseñar ilustraciones para libros y carteles. Una de sus influencias más importantes fue el De Stijl, un movimiento artístico, primo hermano de la Bauhaus, con el pintor Mondrian y el arquitecto Rietveld como los representantes más conocidos. Dick Bruna adoptó del De Stijl la forma, la economía, la función, el vacío, la frontalidad, el color, etc.

Le gustaba mucho Matisse y se inspiró en él para crear a Miffy. El primer cuento apareció en 1955 y el último en 2011. Todos los libros de la serie tienen unas características comunes y concretas. De pequeño formato cuadrado, 16 x 16 cm. para que el niño lo manipule cómodamente. Las ilustraciones siempre están en la página de la derecha y el texto a la izquierda. Cuatro líneas de texto rimado en cada página. No utiliza letras mayúsculas y la puntuación se reduce a lo imprescindible. La paleta de colores es muy reducida: rojo, azul, amarillo y verde. Pocos colores pero que sirven para contrastar los distintos elementos y que cumplen su sentido narrativo. Colores fáciles de identificar y que significan cosas: cielo, hierba, frío, calor, etc. Dibujo de rotundos contornos negros realizados a pincel. Los fondos siempre son blancos. Los personajes nunca están de perfil, siempre de frente mirando directamente al lector, y ocasionalmente de espaldas. Las ilustraciones no tienen perspectiva, son planas, aunque en ocasiones tienen profundidad. Las historias son sencillas y amables. Pequeñas aventuras en casa o fuera de ella y siempre con finales felices.

Dick Bruna tiene siempre en la cabeza un fin comunicativo que está pensado y trabajado en todos sus aspectos. Quiere reducir todo a lo esencial porque piensa que la falta de detalles le da al niño margen para usar y desarrollar su imaginación. No busca la imagen real, busca el concepto. Y ahí está el éxito, la dificultad y la genialidad de Miffy. Todas las obras de Bruna demuestran que la simplicidad puede ser versátil y no solo retratar una variedad de emociones, sino también el propio sentido del humor del creador. De momento Cocobooks ha rescatado los tres títulos de la imagen de arriba, ojalá siga con el resto. 

Madalena Matoso y Planeta Tangerina

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Los libros de Madalena Matoso (Portugal, 1974) te invitan a pensar, a preguntar, a moverte, etc…

Queremos estrenar el mes de agosto con una ilustradora portuguesa que nos viene cautivando desde hace tiempo: Madalena Matoso (Lisboa, 1974). En 1999 junto a la escritora Isabel Minhós Martins y otros dos compañeros crea un estudio de ilustración y diseño que más tarde se convertiría en la editorial Planeta Tangerina. Querían publicar libros interactivos, que obligaran a los pequeños lectores a implicarse en la lectura e incluso a jugar con ellos y que además fueran divertidos.

Así nació El libro que hace clap, un libro que además de ver y mirar has de manipular y dar movimiento para disfrutarlo plenamente. También de aquí salió ¡De aquí no pasa nadie! que juega con el espacio de la página como elemento narrativo. Luego quisieron explorar también el libro informativo y surgió Comerse el tarro, en este caso un libro para mediadores que aporta mucha información sobre cómo funciona nuestro cerebro.

Y así, de a poquito, han ido creando un catálogo de los más creativos y originales de la Literatura infantil y juvenil actual. En España la mayoría de sus libros los ha publicado la editorial Fulgencio Pimentel. De hecho recién acaban de publicar Con el tiempo. Y nosotras ya lo hemos incluido en nuestra lista de Candidatos porque nos ha encantado. Muestra con ejemplos concretos algo tan abstracto como el tiempo.

Las ilustraciones de Madalena Matoso tienen una gran influencia de la escuela polaca de ilustración y de los constructivistas rusos (caracterizada por la geometría libre, las formas abstractas y los colores primarios) y al mismo tiempo resultan actuales, frescas, con mucho color y humor. En Francia lo editó Thierry Magnier. Madalena ha recibido el Premio Nacional de Ilustración de Portugal en dos ocasiones, 2008 y 2018. Buscad todos sus libros en la Biblioteca más cercana. ¡Os encantará!

Rodari surrealista

Gianni Rodari (Italia, 1920-1980) firmando libros en una escuela. (1979)

Una de las mayores influencias de Rodari fue el surrealismo. Conocía la obra de André Bretón y otros surrealistas franceses y de hecho muchos de los juegos que propone en su Gramática de la fantasía están sacados de los manifiestos surrealistas. Si bien Rodari los traslada al mundo de los niños y con sus habilidades didácticas los simplifica y concreta. 

O al menos eso es lo que afirma el profesor Enrique Barcia Mendo, profesor de la Universidad de Extremadura, en su artículo titulado La herencia surrealista de Gianni Rodari. Lo publicó en la revista CLIJ, nº 187 de 2005. Menciona a Carelman y su Catálogo de objetos imposibles y afirma que Rodari trabaja con palabras y Carelman con dibujos, ambos distorsionan la realidad a partir de objetos cotidianos y nos conducen a lo insólito. Podéis leerlo completo aquí: https://prensahistorica.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=1007141.

Echad un ojo también a este estupendo artículo de Eduardo Berti sobre Carelman: El inventor de objetos imposibles.

Y con esta entrada damos por terminado nuestro pequeño homenaje a Rodari. Recordad que en nuestras recomendaciones para regalar esta Navidad está el Libro de los errores que nos encanta. 

Gramática de la fantasía

Rodari admiraba a Andersen y a Carlo Collodi. Era un gran amante de los cuentos tradicionales, aunque fuera para tergiversarlos, de los refranes y de las fábulas. Y de los diccionarios.

Seguimos resumiendo lo comentado en nuestro homenaje a Rodari en el club de lectura del pasado sábado 12 de diciembre. Todo lo que os vamos a contar aquí lo hemos sacado de su libro Gramática de la fantasía. Hemos manejado la nueva edición preparada por Kalandraka este año 2020 con una nueva traducción.

Los cuentos tradicionales fueron siempre motivo de inspiración para sus historias, proponiendo otros finales, cambiando los roles de los personajes, etc. Era un gran admirador de Andersen: “Andersen es imbatible cuando se trata de dar vida a los objetos más dispares, con efectos de extrañamiento y amplificación, absolutamente de manual”. Rodari escribió varios cuentos inspirados en Pinocho, el gran personaje de la literatura italiana. De su autor, Carlo Collodi, afirma: es imbatible en los diálogos: contaba con años de entrenamiento a sus espaldas, de cuando escribía comedias malas. (Página 54)

También juega con fábulas y refranes. Uno de los ejercicios que propone para jugar con el lenguaje con el alumnado son los limericks de Edward Lear. Y era un gran amante de los diccionarios. Así para crear binomios fantásticos les proponía a los niños que abrieran al azar el diccionario y buscaran un par de palabras: Caperucita-helicóptero; perro-armario, etc. A partir de ellas escribían sus historias. De esta forma los niños pierden el miedo a la página en blanco.

Os dejamos con este vídeo de la Asociación La Sal que explica muchas cosas de Rodari. Nos queda pendiente una nueva entrada que dedicaremos al Rodari surrealista, otra de las influencias del maestro italiano.