La escritora Elena Fortún

Desde 2016 la Biblioteca Pública de Retiro en Madrid (C/ Doctor Esquerdo, 189) se llama Biblioteca Elena Fortún en homenaje a la escritora madrileña.

Elena Fortún era una mujer alegre, con mucho humor, con retranca, tenía muchas amigas y les pedía que le contaran anécdotas que luego recogía en la serie de Celia y su mundo de la que llegó a escribir 20 títulos. Tuvo tanto éxito que su personaje se comió a la propia autora, la gente leía Celia pero nada se sabía de la propia Elena Fortún. Cuando empezó a escribir no tenía una gran formación académica pero ya de adulta estudió para hacerse bibliotecaria y eso le permitió luego sobrevivir en su exilio en Argentina. Características que definen la escritura de Elena Fortún:

  • Sus novelas se dividen en capítulos cortos, siempre ágiles.
  • Diálogos espontáneos, muy vivos, chispeantes, copiados del habla popular. Nunca usa un lenguaje impostado o artificial, no recurre a clichés.
  • Cuenta mucho con muy poco, partiendo de una pequeña anécdota refleja una realidad social fundamental.
  • Observadora aguda de las relaciones sociales y familiares.
  • Los personajes masculinos son siempre débiles, los femeninos fuertes, afrontan mejor la realidad.
  • La mayoría de sus personajes están inspirados por personas reales, personas de su entorno. Vampiriza la realidad.
  • Su escritura es siempre autobiográfica.

En este vídeo la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, reivindica la lectura de Celia en la revolución, y dice muchas de las cosas que comentamos el sábado en el club de lectura. Dura apenas 5 minutos y da gusto escucharla.

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Celia en la revolución

Sábado 10 de noviembre. Ateneo riojano. Club de lectura Todo el mundo va. Los ejemplares de Celia en la revolución nos los ha prestado la Biblioteca de La Rioja.

Acabamos de volver del Ateneo de nuestra sesión dedicada a Elena Fortún. Todas habíamos leído Celia en la revolución y a todas, 22 personas nos hemos juntado, nos ha encantado. Os dejamos aquí algunas opiniones.

Mi abuelo me había hablado de la guerra civil, mucha venganza, mucha muerte sin sentido me decía. Para mí la protagonista de la novela es la guerra: los bombardeos de la mañana a la noche, el hambre. Me ha conmovido, me emocionaba ver cómo los personajes, a pesar de vivir entre escombros y bombas, trataban de mantener pequeñas rutinas, comprar una telita para el cuello de un vestido, etc. 

Libros que hemos manejado para preparar la sesión dedicada a Elena Fortún.

En mi casa me habían contado cosas sueltas de la guerra, al leer la novela es como que las he unido, tengo una visión más general.


Yo se la regalé a mi madre que tiene 87 años. Perdió a dos hermanos en la guerra civil. Mi abuelo los mandó que se alistaran voluntarios. Mi tía les llevaba cestas de comida desde Logroño hasta Madrid, estuvieron en la cárcel. Mi tía dice que Madrid era tal cual lo cuenta Elena Fortún. Tanto mi madre como mi tía se han bebido la novela, les ha emocionado mucho y también les ha resultado fácil de leer, ellas ya no están para novelas de estructura complicada, la recomiendo para los institutos y también para las residencias de ancianos.


Me encanta de Elena Fortún los diálogos chispeantes, cómo recoge la forma de hablar de las distintas clases sociales: las criadas con sus dichos. El uso de refranes, canciones, retahílas. Las descripciones, las imágenes:  sótano en penumbra con frescura de cántaro (Página 33)


Ensalza mucho el valor de la amistad. Y los tintes feministas. Las protagonistas son mujeres. Ellas son las valientes, las que resuelven.


La novela me ha sobrecogido, es desgarradora, trata la guerra en toda su crudeza. Debería leerse en los institutos, en lugar de tanto dato y tanta batallita, leer esto ayudaría a la juventud a hacerse idea de lo que supone una guerra, de cómo es el día a día de una guerra.


Cuando era adolescente mi abuela que pasó la guerra civil en Madrid me contaba que se comían hasta las peladuras de la patata. A veces no tenían nada para cenar, entonces bebían un vaso de agua y a la cama. Ahora que ya tengo más edad me arrepiento de no haberle preguntado más cosas, de no haberle hecho más caso a las cosas que contaba, las veía muy lejanas.


He leído mucho sobre la guerra civil y casi todo me ha resultado tendencioso. Sin embargo Fortún no toma partido, representa esa tercera vía que dice Trapiello en la introducción.


Leí Celia de pequeña y me encantaba. No sabía nada de Elena Fortún ni de esta novela de Celia en la revolución. Me la voy a leer ahora, al oíros hablar me ha entrado mucha curiosidad. Y la de Oculto sendero también me la pienso leer.


Elena es adictiva. El libro no es crudo, en cada capítulo siempre hay un respiro. Incluso encuentra espacio para el humor. Me encanta la frase que dice una de las sirvientas: Vive una sin simetría. 

Rescatando del olvido a Elena Fortún

Distintos artistas ilustraron la colección Celia y su mundo. Esta imagen es del pintor Ricardo Summers (Serny. Cádiz, 1908-1955). Celia en la revolución fue ilustrada por Asun Balzola.

Este próximo sábado 10 de noviembre tenemos club de lectura a las 11.00 en el Ateneo. Antes, a las 10.30, celebraremos la asamblea general de la asociación.  Analizaremos las cuentas, hablaremos de proyectos, etc. Estáis todas invitadas. ¡Cuanto más participativa sea mejor!

A las 11.00 horas empezaremos con nuestro pequeño homenaje a la escritora Elena Fortún. Hay quien afirma que es una precursora de lo que luego se llamó novela social española, la generación de los 50: Cela con La colmena, Delibes con El camino, etc.  Andrés Trapiello asegura que es la novela sobre la guerra civil que le hubiera gustado escribir a Pío Baroja.

Y sin embargo, ha sido olvidada por el canon, no aparece en los libros de texto, quizá por su doble condición de mujer y escritora de literatura infantil. Dado que todas hemos leído Celia en la revolución, una novela sobre la guerra civil (escrita poco después del fin de la guerra, en 1943), hablaremos de esta crónica autobiográfica de la propia Fortún.

Muchas descubrimos a Celia en la tele, gracias a la serie dirigida por Jose Luis Borau con guiones de Carmen Martín Gaite. Carmen adoraba al personaje de Celia y contribuyó a rescatar la figura de Elena Fortún. Siguieron luego su estela Marisol DoraoMaria Jesús Fraga y actualmente Nuria Capdevila Argüelles.

Hoy, tras leer y releer la obra de Elena Fortún nos preguntamos ¿Por qué no se leen los primeros libros de Celia en las escuelas españolas? ¿Por qué no se lee Celia en la revolución en los institutos españoles? ¿Tiene algo que ver con nuestro rechazo a asumir nuestro pasado? ¿Con la Ley de memoria histórica?

Acabaremos la sesión con noticias frescas: Festival de Narrativas CUÉNTALO. ¡Hasta el sábado!

Arnold Lobel, el hombre discreto

Libros de Arnold Lobel que expusimos en el Ateneo (13-01-2018). Añadimos dos libros de James Marshall  porque eran amigos y compartían ese punto de humor absurdo e ingenuo.

Ayer sábado nos juntamos en el Ateneo 22 personas en una nueva sesión de nuestro club de lectura Todo el mundo va. Empezamos haciendo una lectura dramatizada de Las pastas incluido en de Sapo y Sepo inseparables para crear atmósfera.

Luego fuimos repasando algunos párrafos de la ponencia de Ellen Duthie que habíamos tomado como referencia. A Lobel hay que arrimarse para oírlo; hay algo íntimo, recogido en gran parte de su obra. Como personaje es modesto, calladito, modosito, rehúye cualquier contacto con el público. Ni siquiera pensaba que tuviera mucho sentido leer en escuelas o reunirse con niños porque decía que “no se le daba bien”. Los personajes de Lobel son más bien caseros, susurran para no molestar, o como mucho gruñen para expresar su malestar. Héroe no sería una palabra para describir a sus personajes.

Incluso la paleta de colores que usaba en Sapo y Sepo y Buho en casa fue objeto de bromas cariñosas que alimentaban esa imagen de él. Hay un tono de verde en concreto, un tono entre bilis y flema, verdaderamente repugnante. La mayoría de los artistas ni lo tocarían pero Arnold usa este verde todo el tiempo y consigue hacer que funcione. (James Marshall)

No hay muchos estudios sobre la obra de Lobel, una razón puede ser lo discreto que era y otra (apunta Ellen Duthie) el hecho de que no cultivara el género de los álbumes ilustrados. Se centró más en los Easy readers (libros fáciles de leer). Estos libros carecen del glamour y la espectacularidad del álbum ilustrado. Sin embargo, Lobel maduró como escritor con este género, libros fáciles de leer pero nada fáciles de escribir, en los que es necesario contar algo con cierta chispa y a poder ser algo de chicha en muy pocas páginas. A esta serie pertenecen Sapo y Sepo, Sopa de ratón, Búho en casa, Historias de ratones, etc.

Y tras esta explicación abrimos el turno de opiniones.

A mí me encanta Lobel, sus libros son sencillos pero muy inteligentes. Sus reflexiones, diálogos, etc, dan mucho juego con los niños (y no solo con los pequeños) y propician el diálogo sobre temas a veces insospechados.

Con mis hijos he leído Sapo y Sepo hasta la saciedad. Su aventura favorita era Una lista, y leerla les llevaba a hacer su propia lista.

Al ser historias cortas, cada noche leíamos una. A veces insistían e insistían para leer una segunda. Me gustan mucho los libros con historias cortas. 

Yo recuerdo con mucho cariño Los cuentos del  cerdito Oliver de Alfaguara. Su historia favorita era ¡Nieva! Contaba todos los preparativos de dos niños y su madre para salir a tocar la nieve que acaba de caer. Gorros, bufandas, botas, etc. No estaba escrito por Lobel pero sí ilustrado por él. Hace más de 20 años pero mis hijos todavía lo recuerdan. Ahora no está disponible pero seguro que lo reeditan porque era delicioso.

A mí me encanta porque sus libros plantean cuestiones filosóficas, pero no tienen una moraleja explícita. No te dicen cómo resolver nada pero te hacen pensar en las distintas opciones. 

Cerramos este monográfico sobre Lobel (Estados Unidos, 1933-1987) hablando de su vida. Con su mujer, Anita Lobel, compañera de estudios y con la que trabajó en varios libros, tuvo dos hijos. En 1974 le dijo a su familia que era gay, cuando tenía 41 años. Murió a los 54 años por complicaciones derivadas del SIDA.

La sesión resultó muy interesante y aunque Lobel era un hombre discreto, lo cierto es que sus personajes son conocidos en todo el mundo y sus libros se siguen leyendo, se ha convertido en un clásico. Y es admirado por muchos artistas actuales. Os dejamos con la opinión de esta ilustradora francesa.

Me gusta mucho Historias de ratones. Y en particular la historia titulada El viaje. Un ratón va a visitar a su madre caminando y tanto camina que se le lastiman los pies. Así que se quita sus viejos pies y se compra unos nuevos. Me gusta esa forma de llevar hasta el final una idea absurda, pero con una gran lógica. (Dorothé de Monfreid)

El pequeño Nicolás y Marcelín

Cada uno de los libros contiene diferentes relatos, ideales para leer uno cada noche en casa o uno cada día en clase, o todos los viernes, etc.

Cada uno de los libros contiene diferentes relatos, ideales para leer uno cada noche en casa o uno cada día en clase, o todos los viernes, etc. Lo hemos probado en nuestros clubes y a los niños entre 9 y 12 años les encanta. Ideales para lectura expresiva.

El pasado sábado nos juntamos en el Ateneo 16 personas para hablar del gran humorista gráfico Jean Jacques Sempé. Hablamos un poco de su vida y mucho de su obra. De su dibujo, lleno de movimiento y expresividad, carente de elementos superfluos. Dibujó incansablemente, casi siempre en blanco y negro, oficinistas, músicos, viviendas, coches, árboles, bicicletas. Los textos de la serie de El pequeño Nicolás los escribió su amigo René Goscinny, sí el de Asterix. Hicimos una lectura dramatizada del relato El fútbol incluido en El pequeño Nicolás (el primero de los libros) y se montó una algarabía tremenda, habíamos llevado hasta un silbato. Montamos más jaleo que Godofredo, Majencio, Eudes y Alcestes juntos. ¡Lo pasamos de rechupete!

Lo que más nos interesa de esta pareja es que su obra sigue fresca, nos sigue haciendo reír como hace 30 años y a los niños les encanta. Ideal para leer un relato cada noche en la camita con nuestros hijos, desde 9 años en adelante. Tiene muchos diálogos de modo que podemos pedir a nuestro hijo que él sea Nicolás y el resto de personajes los hacemos nosotros. También es estupendo para leerlo en clase repartiendo los papeles. Casi todas la bibliotecas escolares lo tienen entres sus fondos. Además de reírnos a carcajadas, mejoraremos nuestra lectura expresiva.

Os dejamos con una entrevista a Sempé el pasado 17 de mayo de 2016 en el diario El País con motivo de la publicación en España de Marcelín (Candidato 20 de este año) .Y fue con un corto basado en este libro con lo que cerramos la sesión. Lo vimos todos juntos y nos despedimos.