Edith Wharton, escritora feminista

Empezar leyendo Las hermanas Bunner es una buena forma de acercarte al resto de obras de Edith Wharton. Estas tres son fantásticas.  Logroño, Ateneo, 3-03-2018.

Siguiendo con el relato de lo acontecido en el club de lectura Todo el mundo va abordamos en esta entrada la obra de Edith Wharton. Todas habíamos leído Las hermanas Bunner, una novela sencilla, con pocos personajes pero magistralmente urdida. Con otra novela, La edad de la inocencia, ganó el Premio Pulitzer, fue la primera escritora en ganarlo. Fue también la primera mujer en conseguir un doctorado Honoris Causa en la Universidad de Yale; una de las primeras mujeres en obtener la separación de su marido y una de las primeras reporteras de guerra que utilizó sus influencias de joven aristócrata para contar la Primera Guerra Mundial. A todo esto hay que añadir otra experiencia insólita: tener coche propio. No conducía, siempre iba con chófer, pero el hecho de tomarse esa libertad era ya un gran atrevimiento. Esta novela la elegimos 20 el curso pasado. Anotamos aquí algunas de las frases que se dijeron en el club de lectura.

Me deja un poco apesadumbrada, por la soledad, la pobreza, la miseria, la abnegación. Me ha llevado a pensar sobre qué pocas opciones tenían las mujeres en ese momento. ¡Menos mal que nos ha tocado otra época!

Describe muy bien el momento que vive la ciudad Nueva York, provinciana, clasista, con los nuevos ricos, el progreso, etc. La atmósfera de la pequeña tienda de las hermanas. 

La protagonista renuncia a su felicidad por la de su hermana. Las palabras de la página 138 son demoledoras. Habla de la inutilidad de los sacrificios personales. Algunas frases siguen vigentes y tienen mucho que ver con la lucha feminista. 

A mí me llevó a leer también La edad de la inocencia. Habla de la alta sociedad rica e hipócrita.También tiene su puntito de humor, es muy sarcástica. Ahora es una de mis escritoras favoritas.

La historia de Etham Frome también habla de renuncias, en este caso es el hombre el que renuncia al amor de su vida por cuidar de su esposa. Me ha gustado mucho aunque para adolescentes me parece mejor Las Hermanas Bunner.

Una pregunta que surgió es por qué habíamos elegido 20 Las hermanas Bunner y no La edad de la inocencia. Nos pareció más sencilla, más abarcable a la hora de comentarla con jóvenes. Y la edición de la editorial Contraseña lo propició. A destacar el prólogo de Soledad Puértolas en el que define a Wharton como magnífica creadora de atmósferas.

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Haciendo yoga como niñas

Loreto Jordana (de blanco) con las personas que han estado hasta el final. Algunas ya se habían ido porque nos han dado casi las dos de la tarde. Logroño, Ateneo, 3-03-2018.

Intensa ha sido la mañana de hoy sábado en el club de lectura ¡Todo el mundo va! Han venido, además de las habituales, tres estudiantes de la Universidad de La Rioja y la escritora Florencia del Campo que había presentado su novela Madre mía en el club de relato corto El color de la mirada. Y por supuesto nuestra invitada, Loreto Jordana, con la que hemos hecho yoga con cuentos. En total 26 personas.

Hemos empezado hablando de Las hermanas Bunner (os haremos un resumen en una próxima entrada), luego de Jella Lepman y la Biblioteca Internacional de Munich y por último hemos sacado las esterillas y Loreto Jordana nos ha puesto a jugar como niñas. Hemos estirado, respirado, hemos escuchado historias a la vez que nos hacíamos cosquillas, abrazado un cojín corazón, elaborado un pequeño barco de papel con el que hemos navegado por alta mar y nos hemos relajado.

Todo ha pasado muy rápido y queríamos más. Ha sido una sesión distinta y por tanto muy enriquecedora, con varias generaciones juntas (que tanto nos gusta a nosotras) y además cada persona ha elegido qué 20 quiere presentar en la gala. Todavía queda algún libro libre si alguien quiere escribirnos. ¡Una de esas sesiones inolvidables!

La ambigua y sutil Aki Shimazaki

La escritora Aki Shimazaki (Japón, 1954), autora de Hôzuki, la librería de Mitsuko.

Seguimos con el relato de lo acontecido en nuestra sesión del sábado 13 de enero. Aki Shimazaki, de origen japonés lleva 25 años viviendo en Montreal y escribe en francés. Es una mujer discreta, rechaza las entrevistas porque cree que son sus libros los que han de hablar. Para escribir Hôzuki, la librería de Mitsuko, se inspiró en una historia que escuchó hace más de cuarenta años sobre un bebé hallado muerto en una consigna.

Elegimos esta novela porque nos gusta cómo está escrita, es sutil, ambigua. No juzga, solo cuenta, y cuenta lo que quiere, deja cabos sueltos. Nos dio mucho juego para el debate, os dejamos un resumen de la diversidad de opiniones. Los que todavía no la hayan leído es mejor que no sigan leyendo esta entrada, cuanto menos sepan de la novela antes de leerla, mejor.

Es una novela muy distinta a lo que leo habitualmente, libros más densos. Muy minimalista, habla de muchas cosas: de la maternidad, del aborto, del pasado que vuelve, etc. 

Me ha interesado mucho porque te mantiene alerta, ya en la primera página te atrapa: Distraída, rememoro la escena en que yo corría estrechando un bebé entre mis brazos. En la página 17 insiste: Corro en la nieve estrechando un bebé entre mis brazos. Tiene un halo de misterio que te hace seguir leyendo para averiguar hacia donde te lleva.

La forma de escribir, frases cortas, rotundas, me ha recordado a la escritura de Agota Kristof. Me ha gustado mucho. /  Las 135 páginas de la novela muestran un mundo muy contenido, cierto erotismo y ambigüedad. Con ecos del haiku.

Las ocurrencias del niño son magníficas, páginas 36 y 37. A propósito de qué es la confesión. ¿Incluso si le robo dinero a alguien el cura no se lo dirá a la policía?

La protagonista me cae fatal, no empatizo con ella. 

La historia me ha interesado, la protagonista hace lo que le da la gana y eso me gusta.  / A mí no me ha gustado y no entiendo a la protagonista, huye de las ataduras y luego se queda con un niño sordomudo. No me ha resultado creíble la historia. / Es muy heavy, es mantener una mentira toda la vida. 

Ojalá la lleven al cine, es una historia cautivadora.

A mi me ha llevado a interesarme por la cocina japonesa, he buscado en Youtube los platos que menciona: takoyaki, okonomiyaki y kasutera (bizcocho de miel esponjoso).

Arnold Lobel, un autor discreto

Libros de Arnold Lobel que expusimos en el Ateneo (13-01-2018). Añadimos dos libros de James Marshall  porque eran amigos y compartían ese punto de humor absurdo e ingenuo.

Ayer sábado nos juntamos en el Ateneo 22 personas en una nueva sesión de nuestro club de lectura Todo el mundo va. Empezamos haciendo una lectura dramatizada de Las pastas incluido en de Sapo y Sepo inseparables para crear atmósfera.

Luego fuimos repasando algunos párrafos de la ponencia de Ellen Duthie que habíamos tomado como referencia. A Lobel hay que arrimarse para oírlo; hay algo íntimo, recogido en gran parte de su obra. Como personaje es modesto, calladito, modosito, rehúye cualquier contacto con el público. Ni siquiera pensaba que tuviera mucho sentido leer en escuelas o reunirse con niños porque decía que “no se le daba bien”. Los personajes de Lobel son más bien caseros, susurran para no molestar, o como mucho gruñen para expresar su malestar. Héroe no sería una palabra para describir a sus personajes.

Incluso la paleta de colores que usaba en Sapo y Sepo y Buho en casa fue objeto de bromas cariñosas que alimentaban esa imagen de él. Hay un tono de verde en concreto, un tono entre bilis y flema, verdaderamente repugnante. La mayoría de los artistas ni lo tocarían pero Arnold usa este verde todo el tiempo y consigue hacer que funcione. (James Marshall)

No hay muchos estudios sobre la obra de Lobel, una razón puede ser lo discreto que era y otra (apunta Ellen Duthie) el hecho de que no cultivara el género de los álbumes ilustrados. Se centró más en los Easy readers (libros fáciles de leer). Estos libros carecen del glamour y la espectacularidad del álbum ilustrado. Sin embargo, Lobel maduró como escritor con este género, libros fáciles de leer pero nada fáciles de escribir, en los que es necesario contar algo con cierta chispa y a poder ser algo de chicha en muy pocas páginas. A esta serie pertenecen Sapo y Sepo, Sopa de ratón, Búho en casa, Historias de ratones, etc.

Y tras esta explicación abrimos el turno de opiniones.

A mí me encanta Lobel, sus libros son sencillos pero muy inteligentes. Sus reflexiones, diálogos, etc, dan mucho juego con los niños (y no solo con los pequeños) y propician el diálogo sobre temas a veces insospechados.

Con mis hijos he leído Sapo y Sepo hasta la saciedad. Su aventura favorita era Una lista, y leerla les llevaba a hacer su propia lista.

Al ser historias cortas, cada noche leíamos una. A veces insistían e insistían para leer una segunda. Me gustan mucho los libros con historias cortas. 

Yo recuerdo con mucho cariño Los cuentos del  cerdito Oliver de Alfaguara. Su historia favorita era ¡Nieva! Contaba todos los preparativos de dos niños y su madre para salir a tocar la nieve que acaba de caer. Gorros, bufandas, botas, etc. No estaba escrito por Lobel pero sí ilustrado por él. Hace más de 20 años pero mis hijos todavía lo recuerdan. Ahora no está disponible pero seguro que lo reeditan porque era delicioso.

A mí me encanta porque sus libros plantean cuestiones filosóficas, pero no tienen una moraleja explícita. No te dicen cómo resolver nada pero te hacen pensar en las distintas opciones. 

Cerramos este monográfico sobre Lobel (Estados Unidos, 1933-1987) hablando de su vida. Con su mujer, Anita Lobel, compañera de estudios y con la que trabajó en varios libros, tuvo dos hijos. En 1974 le dijo a su familia que era gay, cuando tenía 41 años. Murió a los 54 años por complicaciones derivadas del SIDA.

La sesión resultó muy interesante y aunque Lobel era un hombre discreto, lo cierto es que sus personajes son conocidos en todo el mundo y sus libros se siguen leyendo, se ha convertido en un clásico. Y es admirado por muchos artistas actuales. Os dejamos con la opinión de esta ilustradora francesa.

Me gusta mucho Historias de ratones. Y en particular la historia titulada El viaje. Un ratón va a visitar a su madre caminando y tanto camina que se le lastiman los pies. Así que se quita sus viejos pies y se compra unos nuevos. Me gusta esa forma de llevar hasta el final una idea absurda, pero con una gran lógica. (Dorothé de Monfreid)

Libros para regalar en… Navidad

Libros para regalar en … Navidad 2017. Pincha en la imagen para ver todos los detalles. Para todas las edades. Para todos los gustos. 20 libros que nos han cautivado.

Un año más, y es el quinto, os ofrecemos nuestra lista de libros recomendados para regalar en Navidad, para no comprar a ciegas, a tontas y a locas: Libros para regalar en…Navidad 2017 y argumentos. Los presentamos en el Ateneo y tuvimos la suerte de contar con una visita inesperada. Unos 18 alumnos del módulo de Ocio y tiempo libre junto con su profesora Vanesa García Urbina nos acompañaron y participaron de todas las actividades previstas.

Más de 40 personas nos juntamos el sábado 2 de diciembre en el Ateneo.

Nos encantó contar con tanto público y tan participativo. Explicamos las razones por las que habíamos elegido cada uno de los títulos y actividades posibles para sacarles partido. Al acabar su profesora les invitó a dar su opinión: Yo no me imaginaba que de un cuento con tan poco texto se pudiera sacar tanto. No le daba tanta importancia / A mí no me gusta leer pero me ha gustado ver esto que hacéis aquí. / A veces no sabes ni qué leer y ahora ya me he anotado varios. / Para mi futuro trabajo lo veo muy bien, para luego saber qué cuentos contar a los niños.

Fue una sesión muy especial. Hemos enviado la lista a las librerías logroñesas y se han comprometido a difundirla y a tener ejemplares preparados para su venta. De modo que ahora se trata de pasarla a tus amigos, los profes de tus hijos, los vecinos. Antes de marcharnos repartimos los ejemplares de Hozuki. La librería de Mitsuko que es el libro del que hablaremos en nuestra siguiente sesión del club, ya en 2018. ¡Chao!

Lectura dramatizada con Tristán encoge (Florence Parry Heide; il. Edward Gorey). Uno de los de la lista, con un humor absurdo que te desarma. ¡Para cualquier edad!