Arnold Lobel, el hombre discreto

Libros de Arnold Lobel que expusimos en el Ateneo (13-01-2018). Añadimos dos libros de James Marshall  porque eran amigos y compartían ese punto de humor absurdo e ingenuo.

Ayer sábado nos juntamos en el Ateneo 22 personas en una nueva sesión de nuestro club de lectura Todo el mundo va. Empezamos haciendo una lectura dramatizada de Las pastas incluido en de Sapo y Sepo inseparables para crear atmósfera.

Luego fuimos repasando algunos párrafos de la ponencia de Ellen Duthie que habíamos tomado como referencia. A Lobel hay que arrimarse para oírlo; hay algo íntimo, recogido en gran parte de su obra. Como personaje es modesto, calladito, modosito, rehúye cualquier contacto con el público. Ni siquiera pensaba que tuviera mucho sentido leer en escuelas o reunirse con niños porque decía que “no se le daba bien”. Los personajes de Lobel son más bien caseros, susurran para no molestar, o como mucho gruñen para expresar su malestar. Héroe no sería una palabra para describir a sus personajes.

Incluso la paleta de colores que usaba en Sapo y Sepo y Buho en casa fue objeto de bromas cariñosas que alimentaban esa imagen de él. Hay un tono de verde en concreto, un tono entre bilis y flema, verdaderamente repugnante. La mayoría de los artistas ni lo tocarían pero Arnold usa este verde todo el tiempo y consigue hacer que funcione. (James Marshall)

No hay muchos estudios sobre la obra de Lobel, una razón puede ser lo discreto que era y otra (apunta Ellen Duthie) el hecho de que no cultivara el género de los álbumes ilustrados. Se centró más en los Easy readers (libros fáciles de leer). Estos libros carecen del glamour y la espectacularidad del álbum ilustrado. Sin embargo, Lobel maduró como escritor con este género, libros fáciles de leer pero nada fáciles de escribir, en los que es necesario contar algo con cierta chispa y a poder ser algo de chicha en muy pocas páginas. A esta serie pertenecen Sapo y Sepo, Sopa de ratón, Búho en casa, Historias de ratones, etc.

Y tras esta explicación abrimos el turno de opiniones.

A mí me encanta Lobel, sus libros son sencillos pero muy inteligentes. Sus reflexiones, diálogos, etc, dan mucho juego con los niños (y no solo con los pequeños) y propician el diálogo sobre temas a veces insospechados.

Con mis hijos he leído Sapo y Sepo hasta la saciedad. Su aventura favorita era Una lista, y leerla les llevaba a hacer su propia lista.

Al ser historias cortas, cada noche leíamos una. A veces insistían e insistían para leer una segunda. Me gustan mucho los libros con historias cortas. 

Yo recuerdo con mucho cariño Los cuentos del  cerdito Oliver de Alfaguara. Su historia favorita era ¡Nieva! Contaba todos los preparativos de dos niños y su madre para salir a tocar la nieve que acaba de caer. Gorros, bufandas, botas, etc. No estaba escrito por Lobel pero sí ilustrado por él. Hace más de 20 años pero mis hijos todavía lo recuerdan. Ahora no está disponible pero seguro que lo reeditan porque era delicioso.

A mí me encanta porque sus libros plantean cuestiones filosóficas, pero no tienen una moraleja explícita. No te dicen cómo resolver nada pero te hacen pensar en las distintas opciones. 

Cerramos este monográfico sobre Lobel (Estados Unidos, 1933-1987) hablando de su vida. Con su mujer, Anita Lobel, compañera de estudios y con la que trabajó en varios libros, tuvo dos hijos. En 1974 le dijo a su familia que era gay, cuando tenía 41 años. Murió a los 54 años por complicaciones derivadas del SIDA.

La sesión resultó muy interesante y aunque Lobel era un hombre discreto, lo cierto es que sus personajes son conocidos en todo el mundo y sus libros se siguen leyendo, se ha convertido en un clásico. Y es admirado por muchos artistas actuales. Os dejamos con la opinión de esta ilustradora francesa.

Me gusta mucho Historias de ratones. Y en particular la historia titulada El viaje. Un ratón va a visitar a su madre caminando y tanto camina que se le lastiman los pies. Así que se quita sus viejos pies y se compra unos nuevos. Me gusta esa forma de llevar hasta el final una idea absurda, pero con una gran lógica. (Dorothé de Monfreid)

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Sapo y Sepo en el Ateneo

Grupo de Tomasas esperando a Sapo y Sepo.  Ilustración de Arnold Lobel.

Empezamos el año 2018 con la visita de dos estrellas de la literatura infantil y juvenil mundial. Nada menos que Sapo y Sepo, vienen los dos porque ya sabéis que son inseparables. Vendrán acompañados de cerdos, guarros, cochinos y marranos.  Haremos una lectura dramatizada con una de las historias de Sapo y Sepo. Hablaremos de la obra de Arnold Lobel partiendo de la ponencia de Ellen Duthie que escuchamos en Arenas de San Pedro (03-06-2017) y nos encantó.

Luego analizaremos la novela Hôzuki, la librería de MitsukoY dedicaremos un espacio a ver todos juntos la película Tomasa 10 años pedaleando. Será un buen momento para comentar, hacer propuestas, etc. Antes de despedirnos repartiremos la programación del segundo trimestre que viene llena de contenidos y novedades. ¿Dónde vamos a estar más calentitos que en el Ateneo? ¡Qué frío hace en Logroño!

Expondremos todos los libros de Arnold Lobel que consigamos recopilar. Nos encontramos el próximo sábado 13 de enero de 2018. ¡A las 11.00 en punto en el Ateneo!  ¡Entrada libre!

Los clásicos son para el verano

Sapo y Sepo son amigos inseparables, no saben vivir el uno sin el otro. Juntos salen de paseo, cuidan el jardín y se reparten unas riquísimas galletas.

Ahora que empiezan las vacaciones y los niños tienen más tiempo libre, ahora que hace un calor aplastante, ahora digo, descubrimos ese gran placer que es leer. Leer uno de esos libros que te transporta lejos: a la selva en un barco con el Doctor Dolittle, o a los maravillosos paisajes de Ana la de tejas verdes, o al Misisipi con Tom Sawyer.

Baja de las estanterías algunos clásicos o sácalos de la Biblioteca, y ofrece a tus hijos la lectura como algo refrescante, nuevo, algo por descubrir. Una horita por la mañana, a la fresca y ya luego a la piscina o adónde toque pero tú ofrece, invita. Y si todavía no sabe leer, léele en voz alta cada noche una aventura de Sapo y Sepo. Y si te vas de viaje, echa un par de clásicos en la maleta. ¡Los clásicos son para el verano!

El verano es un tiempo estupendo para leer, para seguir sin prisas a nuestro personaje preferido, para soñar despierto sin miedo a perder el tiempo. El verano es para relajarse, disfrutar, viajar…