Albertine gana el Andersen 2020

Cuatro libros de Albertine editados en español. Los pájaros funciona muy bien con niñas y niños obviando el texto, como si fuera un libro sin palabras. Es un 20 de Tomasa.

La ilustradora suiza Albertine ha ganado el Premio Andersen 2020 en el apartado de ilustración. Y el premio como escritora ha sido para Jacqueline Woodson, que recibió el año pasado el premio ALMA y cuyos libros siguen sin traducirse al castellano.

Albertine ya estuvo nominada en 2014 y fue precisamente ese año cuando la elegimos 20 por su álbum Los pájaros. Un álbum que con una sencillez y una elegancia asombrosas nos cuenta una poética historia sobre la amistad. Casi podríamos prescindir del texto, demasiado filosófico para las criaturas, pero la imagen es tan poderosa que te atrapa. Nos encanta el trazo de esta mujer, suelto, gamberro, casi caricaturesco, con mucho movimiento, y siempre optimista. Sus alegres y cálidos colores te atrapan, te dan alegría. Y sin embargo el ritmo es tranquilo, sereno, sin prisas.

Pablo Delgado en el suplemento de ABC del 7 de mayo firma un artículo muy completo. Aquí la vemos en el Festival de Ilustradores de Moulins. Y os dejamos con este vídeo de Mi pequeño un álbum editado por la editorial argentina Limonero. Cuenta con distribuidor en España por lo que podéis encargarlo en vuestra librería de confianza. ¡Felicidades Albertine!

Hablar de justicia social con los peques

Álbumes ilustrados que abordan temas como la autoridad, las clases sociales, la injusticia, el reparto de tareas, la pobreza, la riqueza, etc. ¡Búscalos en la biblioteca cuando abran!

Estos días han surgido diversos debates sobre la pandemia y hay quien afirma que afecta igual a todo el mundo y no es verdad. ¿Es lo mismo estar metido durante semanas en una casa de 45 metros que hacerlo en un cómodo unifamiliar o en un piso de 150 metros? ¿Es igual disponer de una amplia terraza que vivir en un piso interior? ¿Y cómo lo viven los que no tienen casa?

Es una buena oportunidad para hablar con nuestras criaturas de estos asuntos, sin dramatismos, pero es importante reflexionar juntos. ¿Nosotros somos pobres o ricos? ¿Qué es la caridad? ¿Y la justicia social? ¿Por qué hay clases sociales? ¿Qué es eso de la brecha digital? ¿Hay que obedecer siempre? ¿Los adultos siempre tienen razón? ¿Los que están en la cárcel son malos? ¿Por qué muchos son pobres?

No es necesario llegar a ninguna conclusión, solo ser sinceros y dar argumentos. Si como aseguran algunos saldremos de esta crisis del coronavirus cambiados, mejores personas, empecemos por leer con nuestras criaturas alguno de estos álbumes que cuestionan este mundo globalizado y consumista en el que vivimos. ¿Se os ocurre algún otro título que podamos añadir? ¡Cuidaos!

¿Quién ha robado las nueces?

El primer caso (Harperkids, 2018) narra las pesquisas del inspector Gordon, un sapo,  y su ayudante, la ratona Mimi, para averiguar quién está robando las nueces del bosque. Al inspector le gusta tomar el té con magdalenas de chocolate y de grosella. Una novelita para niños y niñas de 6 a 10 años. Para leer un capítulo o dos cada noche. O darse un atracón.

Ulf Nilsson (Suecia, 1948) es uno de los escritores de libros infantiles más importantes de Suecia. Esta novelita (95 páginas divididas en 12 capítulos) que os presentamos, El primer caso, es la primera que se ha traducido al español de las cuatro ya publicadas en Suecia. Protagonizada por el inspector Gordon, un detective experimentado pero ya un poco mayor. Él preferiría que no se cometiese ningún delito, así tendría más tiempo para sus ocupaciones favoritas: tomar el té y comer magdalenas al calor de la chimenea. Sus mayores aspiraciones son que ocurra lo menos posible, porque como él dice: en el mejor de los mundos nada sucede. No hay ladrones ni prisiones.

Pero se produce un robo y Gordon necesita un ayudante y aparece entonces una ratoncita, Mimi, joven e inesperta pero lista y llena de entusiasmo. El relato es inocente pero no estúpido, recuerda por momentos a Sapo y Sepo, tiene su trasfondo filosófico: Si uno no tiene nombre, no es nadie. Si uno no tiene nombre, entonces es como si no existiera. (Página 25)

También tiene su puntito de humor y el aliciente de averiguar quién es el ladrón te lleva al final casi sin sentir. Con los ingredientes típicos de las historias policíacas: interrogatorio, comisaría, inspector, etc.

La edición es muy manejable, tamaño ni grande ni pequeño (como el cómic de Ariol en esta misma editorial que tanto nos gusta). Las ilustraciones son de Gitte Spee (Holanda, 1950) también muy conocida y con un montón de obra publicada: elegantes, sutiles, de trazo ágil y colores suaves; endulzan la historia sin empalagar. Expresan de maravilla el estado de ánimo de los personajes

La meteremos como candidato 20 y nos alegra tener obras de este tipo en un mercado invadido por el álbum ilustrado en el que es tan difícil encontrar buenos relatos. ¡Ojalá se traduzcan el resto de los casos!

Descubrimos esta obra en Pizpirigaña, gracias a Juana Sánchez. Y estamos deseando llevarla a nuestros clubes de lectura con niñas y niños. Estamos seguras de que va a arrasar. Por cierto también estupenda para estas vacaciones que se avecinan y para regalar, cuesta 12 euros.

Y añadir también que se ha llevado al cine con el título de Gordon and Paddy. Se presentó en la Berlinae en 2018. Un poco enfadadas estamos porque estas películas de animación no llegan a Logroño. Pendientes de estreno están también Mi mamá y El malvado zorro feroz. ¿Alguien sabe por qué sucede esto? La duda nos corroe, nos vamos a tomar un té con una magdalena bien regada con mermelada de albaricoque.

Arnold Lobel, el hombre discreto

Libros de Arnold Lobel que expusimos en el Ateneo (13-01-2018). Añadimos dos libros de James Marshall  porque eran amigos y compartían ese punto de humor absurdo e ingenuo.

Ayer sábado nos juntamos en el Ateneo 22 personas en una nueva sesión de nuestro club de lectura Todo el mundo va. Empezamos haciendo una lectura dramatizada de Las pastas incluido en de Sapo y Sepo inseparables para crear atmósfera.

Luego fuimos repasando algunos párrafos de la ponencia de Ellen Duthie que habíamos tomado como referencia. A Lobel hay que arrimarse para oírlo; hay algo íntimo, recogido en gran parte de su obra. Como personaje es modesto, calladito, modosito, rehúye cualquier contacto con el público. Ni siquiera pensaba que tuviera mucho sentido leer en escuelas o reunirse con niños porque decía que “no se le daba bien”. Los personajes de Lobel son más bien caseros, susurran para no molestar, o como mucho gruñen para expresar su malestar. Héroe no sería una palabra para describir a sus personajes.

Incluso la paleta de colores que usaba en Sapo y Sepo y Buho en casa fue objeto de bromas cariñosas que alimentaban esa imagen de él. Hay un tono de verde en concreto, un tono entre bilis y flema, verdaderamente repugnante. La mayoría de los artistas ni lo tocarían pero Arnold usa este verde todo el tiempo y consigue hacer que funcione. (James Marshall)

No hay muchos estudios sobre la obra de Lobel, una razón puede ser lo discreto que era y otra (apunta Ellen Duthie) el hecho de que no cultivara el género de los álbumes ilustrados. Se centró más en los Easy readers (libros fáciles de leer). Estos libros carecen del glamour y la espectacularidad del álbum ilustrado. Sin embargo, Lobel maduró como escritor con este género, libros fáciles de leer pero nada fáciles de escribir, en los que es necesario contar algo con cierta chispa y a poder ser algo de chicha en muy pocas páginas. A esta serie pertenecen Sapo y Sepo, Sopa de ratón, Búho en casa, Historias de ratones, etc.

Y tras esta explicación abrimos el turno de opiniones.

A mí me encanta Lobel, sus libros son sencillos pero muy inteligentes. Sus reflexiones, diálogos, etc, dan mucho juego con los niños (y no solo con los pequeños) y propician el diálogo sobre temas a veces insospechados.

Con mis hijos he leído Sapo y Sepo hasta la saciedad. Su aventura favorita era Una lista, y leerla les llevaba a hacer su propia lista.

Al ser historias cortas, cada noche leíamos una. A veces insistían e insistían para leer una segunda. Me gustan mucho los libros con historias cortas. 

Yo recuerdo con mucho cariño Los cuentos del  cerdito Oliver de Alfaguara. Su historia favorita era ¡Nieva! Contaba todos los preparativos de dos niños y su madre para salir a tocar la nieve que acaba de caer. Gorros, bufandas, botas, etc. No estaba escrito por Lobel pero sí ilustrado por él. Hace más de 20 años pero mis hijos todavía lo recuerdan. Ahora no está disponible pero seguro que lo reeditan porque era delicioso.

A mí me encanta porque sus libros plantean cuestiones filosóficas, pero no tienen una moraleja explícita. No te dicen cómo resolver nada pero te hacen pensar en las distintas opciones. 

Cerramos este monográfico sobre Lobel (Estados Unidos, 1933-1987) hablando de su vida. Con su mujer, Anita Lobel, compañera de estudios y con la que trabajó en varios libros, tuvo dos hijos. En 1974 le dijo a su familia que era gay, cuando tenía 41 años. Murió a los 54 años por complicaciones derivadas del SIDA.

La sesión resultó muy interesante y aunque Lobel era un hombre discreto, lo cierto es que sus personajes son conocidos en todo el mundo y sus libros se siguen leyendo, se ha convertido en un clásico. Y es admirado por muchos artistas actuales. Os dejamos con la opinión de esta ilustradora francesa.

Me gusta mucho Historias de ratones. Y en particular la historia titulada El viaje. Un ratón va a visitar a su madre caminando y tanto camina que se le lastiman los pies. Así que se quita sus viejos pies y se compra unos nuevos. Me gusta esa forma de llevar hasta el final una idea absurda, pero con una gran lógica. (Dorothé de Monfreid)

El pequeño Nicolás y Marcelín

Cada uno de los libros contiene diferentes relatos, ideales para leer uno cada noche en casa o uno cada día en clase, o todos los viernes, etc.

Cada uno de los libros contiene diferentes relatos, ideales para leer uno cada noche en casa o uno cada día en clase, o todos los viernes, etc. Lo hemos probado en nuestros clubes y a los niños entre 9 y 12 años les encanta. Ideales para lectura expresiva.

El pasado sábado nos juntamos en el Ateneo 16 personas para hablar del gran humorista gráfico Jean Jacques Sempé. Hablamos un poco de su vida y mucho de su obra. De su dibujo, lleno de movimiento y expresividad, carente de elementos superfluos. Dibujó incansablemente, casi siempre en blanco y negro, oficinistas, músicos, viviendas, coches, árboles, bicicletas. Los textos de la serie de El pequeño Nicolás los escribió su amigo René Goscinny, sí el de Asterix. Hicimos una lectura dramatizada del relato El fútbol incluido en El pequeño Nicolás (el primero de los libros) y se montó una algarabía tremenda, habíamos llevado hasta un silbato. Montamos más jaleo que Godofredo, Majencio, Eudes y Alcestes juntos. ¡Lo pasamos de rechupete!

Lo que más nos interesa de esta pareja es que su obra sigue fresca, nos sigue haciendo reír como hace 30 años y a los niños les encanta. Ideal para leer un relato cada noche en la camita con nuestros hijos, desde 9 años en adelante. Tiene muchos diálogos de modo que podemos pedir a nuestro hijo que él sea Nicolás y el resto de personajes los hacemos nosotros. También es estupendo para leerlo en clase repartiendo los papeles. Casi todas la bibliotecas escolares lo tienen entres sus fondos. Además de reírnos a carcajadas, mejoraremos nuestra lectura expresiva.

Os dejamos con una entrevista a Sempé el pasado 17 de mayo de 2016 en el diario El País con motivo de la publicación en España de Marcelín (Candidato 20 de este año) .Y fue con un corto basado en este libro con lo que cerramos la sesión. Lo vimos todos juntos y nos despedimos.