Los niños de la viruela

Club de lectura Todo el mundo va. Ateneo riojano. 11-11-2017. La chica de rojo es Palmira Palacios. Ejemplares prestados por la Biblioteca de La Rioja.

Esta mañana en el Ateneo nos hemos juntado 22 personas para hablar de Los niños de la viruela. Palmira Palacios nos ha contextualizado la obra: En el siglo XIX el 70% de la población española vivía bajo el umbral de la pobreza. La viruela estaba matando a miles de personas. Es un momento en el que la ciencia y lo científico empieza a valorarse no sin cierta oposición de la iglesia. Gobierna Carlos IV y su propia hija, María Luisa, padecerá la enfermedad.

Nos ha contado Palmira que la obra le ha interesado mucho porque aglutina tres aspectos: una parte histórica, una de ficción y una científica. Y que le resulta fascinante cómo pudieron organizarse en el barco para aislar a los niños con la vacuna prendida del resto durante casi un mes.

Y hemos abierto un turno de intervenciones. A todo el mundo le había interesado.

Me ha resultado extraño que un hecho tan importante sea tan poco conocido, yo nunca había oído hablar de esta expedición. Y me sorprende que no aparezca en los libros de texto. 

Es un libro que he compartido con toda mi familia. Se lo he leído a mi madre y ella se ha quedado con la parte del hospicio (Inclusa, orfanato), expósitos, que ella recordaba de oírlo en su infancia. Mi hija que está en 1º de la ESO le ha interesado todo lo de los niños y quería saber qué les pasaba en el barco y después de mayores. ¿Por qué no hay segunda parte? Me ha resultado curioso cómo cada una se quedaba con cosas distintas. 

Lo recomiendo mucho para 6º o 1º de la ESO porque puede dar pie a hablar de muchas cosas: ser madre soltera, la sífilis, la ciencia, etc. Y por supuesto a los adultos en general. 

A mí me ha resultado muy dura, cómo se trataba a los niños de la Inclusa, que pasaban hambre, que no iban a la escuela. 

Pues yo me quedo con la importancia de que haya gente pionera, gente atrevida con ganas de avanzar, de investigar, de buscar soluciones. Si no hubiera científicos no avanzaríamos como sociedad. Este es un claro ejemplo de lo que el ser humano puede llegar a conseguir si trabaja en equipo. ¡Vivan los científicos!

En 2016 se estrenó una película sobre esta expedición. Nosotras no la hemos visto.

La librería de Mitsuko

Bizcocho de zanahoria, yogur (de los de la antigua yogurtera) y café con leche. Y luego nos encerramos con un libro en un rinconcito. El móvil en modo silencio.

Hoy estrenamos una nueva categoría que hemos bautizado Experiencias de lectura. Hablaremos de libros que nos han entusiasmado pero que en nuestra opinión precisan ciertas condiciones para que la experiencia de lectura resulte más placentera. A veces vamos tan rápido que todo lo leemos igual, y no, hay libros que merecen cierto sosiego. Consiguen crear imágenes poderosas y nos introducen en una atmósfera especial, cada vez que interrumpimos la lectura salimos de esa atmósfera y se pierde la magia. Al retomar la lectura cuesta entrar de nuevo. Aquellos que piensan que un libro sirve para coger el sueño por la noche, abstenerse. ¡Esto es una delicatessen, no un somnífero!

Pues bien, inauguramos la sección con Hôzuki, la librería de Mitsuko (Nórdica, 2017). Una novelita de apenas 135 páginas que calculamos se lee en un par de horas. Escrita por una profesora de japonés residente en Canadá, Aki Shimazaki (Japón, 1954). Está contada en primera persona por Mitsuko, la dueña de la librería que mientras realiza sus quehaceres cotidianos va rememorando el pasado. De escritura contenida, sutil, requiere calma, consigue crear una atmósfera de reposo, de lento caminar. Desde la primera página deja caer un misterio que no se resuelve hasta el final. Así empieza: Coloco en el escaparate unos libros de ocasión que acabo de comprar. Son más o menos las cuatro de la tarde y empiezan a caer copos de nieve…

¿Cuál es la experiencia? Pues que hay que leerla de un tirón, sin interrupciónes. Desayunas o meriendas tranquilamente y luego te encierras en un rincón de tu casa donde tengas asegurada cierta intimidad y a leer. Ni que decir tiene que sirve también una hamaca en el jardín (el que tenga jardín). Una vez cierres la novela, te quedarás dándole vueltas… y si te apetece profundizar te recomendamos esta crítica de Manuel Hidalgo en El Cultural. Nos gustaría mucho que nos enviarais otras experiencias de lectura que podamos compartir aquí. Pequeños trucos para hacer de la lectura una experiencia todavía más plena. ¡Que aproveche!

Imagina que ya no estoy

La protagonista de Imagina que ya no estoy, Mila, acude con su padre a una casa cubo, una casa toda transparente, de cristal. Curiosamente las personas que viven en esta casa no son nada transparentes. A la gente no le gusta hablar de las cosas malas, de los errores (Página 149)

Acabamos de volver de nuestra sesión del club de lectura en el que hemos hablado de Imagina que ya no estoy. Hemos estado solo 12 personas y es que el mes de mayo está llenos de bodas, comuniones, etc. Todas estas cosas y más hemos dicho de la novela.

El libro se construye conforme lo vas leyendo. La historia la cuenta Mila, una adolescente que emprende un viaje con su padre, tú como lectora emprendes también ese viaje. Sabes lo mismo que Mila y te sientes engañada como ella. Me gusta esa complicidad con el narrador. Es un puzle que tú vas encajando y hasta el final no tienes todas las piezas.

A mí me hubiera gustado como adolescente leer este libro, leer cosas que les pasan a los mayores y que a veces nos ocultan y en cambio nosotros queremos enterarnos de lo que ocurre.

En un taller que estuve hace poco sobre la adolescencia decían que los adolescentes van en una barca, y claro, van arriba y abajo. Y nosotros, los padres, los adultos, desde la orilla queremos sujetarlos, pero no podemos, ellos han de hacer su propio viaje. Me gusta esa imagen y por eso me gusta este libro, porque habla de madurar, de afrontar, de crecer.

Aborda muchos temas: relaciones padres e hijos, adultos/perros, divorcio, amistad, amor, depresión, suicidio, muerte, alcoholismo, etc. / Integra muy bien el uso del whatsapp en la narración, le da agilidad a la trama. Se lee muy bien, ágil y amena. Muy bien escrita.

Me gusta una frase que dice Meg Rosoff en la página 13: La edad no es siempre el mejor criterio para medir la capacidad de alguien. 

Libros de Meg Rosoff que hemos manejado. Creadora de personajes femeninos potentes y vulnerables a la vez.

Y del Ateneo nos hemos ido a todo correr a la Biblioteca Rafael Azcona para escuchar a la narradora zaragozana Cristina Verbena contando retazos de las vidas (y la obra) de Gloria Fuertes, Natalia Ginzburg,  Elena Fortún, Wisława Szymborska, Concha Méndez, etc.

Ha sido un lujo escucharla, y cuando ha acabado no nos queríamos ir porque una hora nos ha sabido a poco. Y hacerlo en ese salón de actos casi sin estrenar de la Biblioteca Rafael Azcona, que todavía huele a nuevo y en el que esperamos ver muchos más espectáculos. Cristina nos ha transmitido muchas ganas de leer más a Gloria Fuertes y de descubrir a otras autoras que no conocemos como Concha Méndez. Y nos ha inspirado un montón de ideas y ya estamos fraguando nuevas propuestas…

Cristina Verbena en la Biblioteca Rafael Azcona. Logroño, 6 de mayo de 2017. Foto pillada del facebook de Sonia Zarándula. ¡Gracias Sonia!

Delante de mi casa…

Desde Canadá viene un cuento que se va a publicar este mes de junio en nueve países a la vez; a España llega de la mano la editorial Juventud, con texto e ilustraciones de Marianne Dubuc. En la imagen las ediciones en los distintos idiomas; y ahora en una traducción casera parte del texto.

Delante de mi casa hay un bosque, / al lado del bosque hay una cueva,

en la cueva hay un vampiro, / encima del vampiro un sol,

debajo del sol un orangután. / Al lado del orangután un rosal,

bajo el rosal, una colina, / sobre la colina, MI CASA.

Un cuento que sabe a canción, para cantárselo y contárselo a nuestro bebé de 9 meses  a 6 años. Y ahora veamos el delicioso vídeo promocional en el que se conjugan magistralmente la aparición de las letras con los sonidos onomatopéyicos, está en francés pero como ya nos lo sabemos. Sube el sonido, sienta a tu retoño ante el ordenador contigo y a disfrutar. ¡Nosotras no nos cansamos de escucharla!