La librería de Mitsuko

Bizcocho de zanahoria, yogur (de los de la antigua yogurtera) y café con leche. Y luego nos encerramos con un libro en un rinconcito. El móvil en modo silencio.

Hoy estrenamos una nueva categoría que hemos bautizado Experiencias de lectura. Hablaremos de libros que nos han entusiasmado pero que en nuestra opinión precisan ciertas condiciones para que la experiencia de lectura resulte más placentera. A veces vamos tan rápido que todo lo leemos igual, y no, hay libros que merecen cierto sosiego. Consiguen crear imágenes poderosas y nos introducen en una atmósfera especial, cada vez que interrumpimos la lectura salimos de esa atmósfera y se pierde la magia. Al retomar la lectura cuesta entrar de nuevo. Aquellos que piensan que un libro sirve para coger el sueño por la noche, abstenerse. ¡Esto es una delicatessen, no un somnífero!

Pues bien, inauguramos la sección con Hôzuki, la librería de Mitsuko (Nórdica, 2017). Una novelita de apenas 135 páginas que calculamos se lee en un par de horas. Escrita por una profesora de japonés residente en Canadá, Aki Shimazaki (Japón, 1954). Está contada en primera persona por Mitsuko, la dueña de la librería que mientras realiza sus quehaceres cotidianos va rememorando el pasado. De escritura contenida, sutil, requiere calma, consigue crear una atmósfera de reposo, de lento caminar. Desde la primera página deja caer un misterio que no se resuelve hasta el final. Así empieza: Coloco en el escaparate unos libros de ocasión que acabo de comprar. Son más o menos las cuatro de la tarde y empiezan a caer copos de nieve…

¿Cuál es la experiencia? Pues que hay que leerla de un tirón, sin interrupciónes. Desayunas o meriendas tranquilamente y luego te encierras en un rincón de tu casa donde tengas asegurada cierta intimidad y a leer. Ni que decir tiene que sirve también una hamaca en el jardín (el que tenga jardín). Una vez cierres la novela, te quedarás dándole vueltas… y si te apetece profundizar te recomendamos esta crítica de Manuel Hidalgo en El Cultural. Nos gustaría mucho que nos enviarais otras experiencias de lectura que podamos compartir aquí. Pequeños trucos para hacer de la lectura una experiencia todavía más plena. ¡Que aproveche!

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Trilogía del muchacho

Durante el mes de julio hemos estado leyendo esta obra conocida como la Trilogía del muchacho. Novela ambientada en la Islandia del siglo XIX. De estructura lineal, conviene empezar por el volumen 1. Nos ha cautivado por el lenguaje poético y sus poderosas imágenes.

De nieve, mucha nieve, del mar, el viento, la muerte, la pesca, el bacalo, de todo ello habla esta trilogía que te transporta a la Islandia del siglo XIX; un país duro, bello y muy peligroso. Nos cuenta lo que significa sobrevivir en Islandia, la lucha del ser humano en su día a día, cómo ha de enfrentase a una naturaleza extrema.También refleja lo que significa ser mujer en un mundo de hombres, las injusticias que las mujeres sufren.

El muchacho (no tiene nombre) es el hilo conductor de la historia, el protagonista, pero crece gracias a unos secundarios impresionantes: Jens (el cartero), Geirprudur (la mujer que protege al muchacho), etc. Y todo esto lo cuenta con un lenguaje poético, las palabras parecen fluir con una musicalidad natural; y te preguntas cómo se puede escribir tan bien sin resultar repetitivo, ni cargante, ni artificial. Asegura Jón Kalman Stefánsson, que la historia en sí no es lo importante, que lo importante son los detalles, los pequeños elementos, las palabras.

Nos os perdáis esta entrevista del programa de televisión Página Dos, se desplazaron hasta la capital Reikiavik. Ahí escuchamos que en Islandia el deporte nacional es leer y hay muchos escritores y la literatura es muy importante y el idioma; si no habláramos islandés no seríamos una nación, quizá por eso la literatura es aquí tan importante, dice Kalman.

Entre Matilda y Kafka para no despeñarse

El salto de las primeras novelas como Matilda a grandes clásicos como Kafka, Vargas LLosa, etc. puede ser muy grande y ahí se pierden lectores. ¡Se desaniman!

Esta mañana en el mercado hemos coincidido con una amiga que tiene dos hijos de 15 y 17 años y sin preámbulos nos ha soltado: Hija es que pasan de leer a Matilda en 6º a Kafka en el instituto y claro, se despeñan, porque el salto es muy grande. Y ya al acabar la ESO no les gusta leer. Y van a la librería por pasar el rato y vienen con uno de esos de amor de Federico Moccia. ¿Es que no hay nada en medio? ¿Qué me recomendáis? 

Al llegar a casa y aprovechando que estamos de limpieza y reorganizando nuestra Biblioteca hemos juntado este montón para eso, para que no se despeñen…

Con permiso de la fantasía de Harry Potter y Cornelia Funke, hay otros libros que hablan de la vida, que aportan experiencias vitales. ¡Estupendos para chicos y chicas entre 14 y 18! ¡Búscalos en la Biblioteca!

Imagina que ya no estoy

La protagonista de Imagina que ya no estoy, Mila, acude con su padre a una casa cubo, una casa toda transparente, de cristal. Curiosamente las personas que viven en esta casa no son nada transparentes. A la gente no le gusta hablar de las cosas malas, de los errores (Página 149)

Acabamos de volver de nuestra sesión del club de lectura en el que hemos hablado de Imagina que ya no estoy. Hemos estado solo 12 personas y es que el mes de mayo está llenos de bodas, comuniones, etc. Todas estas cosas y más hemos dicho de la novela.

El libro se construye conforme lo vas leyendo. La historia la cuenta Mila, una adolescente que emprende un viaje con su padre, tú como lectora emprendes también ese viaje. Sabes lo mismo que Mila y te sientes engañada como ella. Me gusta esa complicidad con el narrador. Es un puzle que tú vas encajando y hasta el final no tienes todas las piezas.

A mí me hubiera gustado como adolescente leer este libro, leer cosas que les pasan a los mayores y que a veces nos ocultan y en cambio nosotros queremos enterarnos de lo que ocurre.

En un taller que estuve hace poco sobre la adolescencia decían que los adolescentes van en una barca, y claro, van arriba y abajo. Y nosotros, los padres, los adultos, desde la orilla queremos sujetarlos, pero no podemos, ellos han de hacer su propio viaje. Me gusta esa imagen y por eso me gusta este libro, porque habla de madurar, de afrontar, de crecer.

Aborda muchos temas: relaciones padres e hijos, adultos/perros, divorcio, amistad, amor, depresión, suicidio, muerte, alcoholismo, etc. / Integra muy bien el uso del whatsapp en la narración, le da agilidad a la trama. Se lee muy bien, ágil y amena. Muy bien escrita.

Me gusta una frase que dice Meg Rosoff en la página 13: La edad no es siempre el mejor criterio para medir la capacidad de alguien. 

Libros de Meg Rosoff que hemos manejado. Creadora de personajes femeninos potentes y vulnerables a la vez.

Y del Ateneo nos hemos ido a todo correr a la Biblioteca Rafael Azcona para escuchar a la narradora zaragozana Cristina Verbena contando retazos de las vidas (y la obra) de Gloria Fuertes, Natalia Ginzburg,  Elena Fortún, Wisława Szymborska, Concha Méndez, etc.

Ha sido un lujo escucharla, y cuando ha acabado no nos queríamos ir porque una hora nos ha sabido a poco. Y hacerlo en ese salón de actos casi sin estrenar de la Biblioteca Rafael Azcona, que todavía huele a nuevo y en el que esperamos ver muchos más espectáculos. Cristina nos ha transmitido muchas ganas de leer más a Gloria Fuertes y de descubrir a otras autoras que no conocemos como Concha Méndez. Y nos ha inspirado un montón de ideas y ya estamos fraguando nuevas propuestas…

Cristina Verbena en la Biblioteca Rafael Azcona. Logroño, 6 de mayo de 2017. Foto pillada del facebook de Sonia Zarándula. ¡Gracias Sonia!

Dar voz a personas a las que nadie escucha

Elisa Tobalina cantando uno de los poemas de Pedro Mañas que le sujeta Ramos Corral. Logroño, Ateneo, 04-02-2017

Elisa Tobalina cantando uno de los poemas de Pedro Mañas  incluido en Trastario que le sujeta Ramos Corral. 20 personas nos hemos juntado. Logroño, Ateneo, 04-02-2017

Esta mañana ha amanecido lloviendo y así sigue ahora mismo y buena falta que nos hace. Hemos pasado la mañana en el Ateneo tan calentitos y tan a a gusto. Nos hemos juntado 20 personas y ha sido una sesión muy especial. Primero porque todo el mundo había leído Voces de Chernóbil y tenía mucho que comentar; y segundo porque Elisa Tobalina con su música ha cerrado la sesión con mucho optimismo y alegría. Nos ha comentado que cuando lee los poemas de Trastario, le brotan melodías, le inspira un montón, le parecen poemas muy juguetones. Hemos jugado al teléfono descacharrado.

Nos hemos despedido hasta muy pronto porque nos encontraremos el próximo 18 de febrero en el III Encuentro de Clubes de lectura. Este mes de febrero va a ser muy intenso. Os dejamos aquí algunas opiniones que se han vertido durante la mañana a propósito de Voces de Chernóbil. Y abajo la entrevista que el programa de TVE Página Dos le hizo en junio de 2016. Es un lujo escucharla y la traducción es fantástica.

vocesdechernobilEs un libro que hay que leer. Cada voz te aporta cosas nuevas o te conecta con algo anterior. Te da una una visión global muy completa de lo que fue la catástrofe. Cuenta mucho de la naturaleza, de las mascotas, de la solidaridad, de la crueldad que a veces se ejerce desde el poder. ¿No es cruel mandar a unos bomberos en mitad de la noche a un lugar lleno de radiación sin ninguna protección? Era la época de Gorbachov.

He vivido un año en Ucrania y visité el museo de Chernóbil (está en Kiev) y me impresionó mucho. Allí ves a los animales metidos en botes con formol tal y como quedaron tras las radiaciones. Ahora al leer el libro rememoraba esa visita y casi no podía leerlo porque me acordaba de todo.

A mí me ha producido un poco de angustia, no he podido leerlo entero. Me parece un libro necesario pero no siempre tiene una la fuerza para algo así. / La estructura me recuerda a la de las tragedias griegas, tiene sus monólogos, su coro, etc. 

Es un documento histórico, real, recomendable para adultos y para chavales de bachillerato. Para debatir sobre la energía nuclear, pros y contras, etc. Para que los chavales empaticen con los personajes (personas) y se pongan en su lugar y no piensen que todo son cifras y estadísticas. El testimonio del día a día de estas personas, de su cotidianidad, la vida sigue a pesar de todo. 

Ha inventado un género, partiendo de testimonios reales crea un hilo narrativo, recoge los sentimientos de la gente, las emociones de las personas, cosas que nadie cuenta. Es una suerte contar con su trabajo. Es como cuando tu abuela te cuenta cosas de la guerra civil. Eso no lo olvidas nunca. Esas anécdotas, esas vivencias, son impagables.