999 hermanas ranas se mudan de charca

Hoy os presentamos un cuento delicioso para los más pequeños (3-6), el acierto ha sido de la prestigiosa editorial Bárbara Fiore que además nos permite leer las catorce primeras páginas desde su web.

¿Por qué nos gusta tanto?


1. En un primer momento nos llamó la atención la ilustración: minimalista, graciosa, limpia, sugerente.
¿Qué me dicen de esos expresivos ojitos asombrados que miran al lector y parecen invitarle a meterse a la charca?
Perspectivas atrevidas que te obligan a fijar la atención: ahora desde arriba, ahora a la derecha; ahora subo más alto y me ves más chiquitín (un puntito apenas); ahora gira el álbum para poder ver cómo sobrevuelo la tierra.
Con pequeños guiños al lector como el pescador que mira asombrado esa hilera de renacuajos conducidos por un milano. Y cuando todos caen al agua y uno ha de imaginar que esas dos patitas verdes indican que ahí es donde ha caído el renacuajo y esas pequeñas pompas azules son el agua que hace ¡Chof, chof, chof!
Yasunari Murakami (Japón 1955) un ilustrador que tiene su propio museo, aunque está en japonés pueden verse sus trabajos.
Tenemos la impresión de que el grafismo japonés está influyendo en gran medida en la ilustración europea.
Desde hace tiempo autores como Taro Gomi o Satoshi Kitamura están marcando tendencia. Artistas europeos como Marc Boutavant (La vuelta al mundo de Muk) o incluso Delphine Durand (La casa de Tomasa) son una buena muestra de estas influencias.
En cualquier caso este cuento es un buen ejemplo de que es falsa esa creencia de que un cuento para niños ha de ser llamativo, con colores vivos, etc. Un niño ha de tener una variada y escogida colección de cuentos y es en esa variedad en la que educamos su mirada.
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2. El texto escrito por Ken Kimura (Japón, 1949) está lleno de diálogo y es simpático, ocurrente y tiene su punto “gamberro”. Estupendo el trabajo de la traductora Marina Bornas Montaña, consigue que el texto suene fresco, natural, que nada chirríe al leerlo; incluso integra frases hechas del castellano con total naturalidad “Más contento que unas castañuelas”
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3. El tipo de letra que han elegido también nos gusta mucho: una grafía simpática y bailarina que se lee limpiamente; es éste un aspecto bien importante en un cuento, a veces ves la letra y ya te quita las ganas de leer la historia:
– por ilegible
– por el tamaño (demasiado grande o pequeña)
– por el color (desaconsejables esos cuentos  con letras rosas, rojas o azules que marean)
–  por la disposición en el cuento (letras que parecen salirse de la hoja o que ocupan muy poco habiendo mucho espacio en la página)
Impecable y elegante  la edición de Barbara Fiore.
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4. También nos ha hecho mucha gracia, cuando nos hemos puesto a buscar información sobre el cuento, descubrir las diferentes cubiertas y títulos en otros idiomas.
Esta es la pinta del cuento en inglés:
999 renacuajos encuentran una nueva casa.
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En francés:
999 renacuajos
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Pero la que más nos gusta es
la japonesa:
999 hiki no kyodai
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Y es que la globalización también ha llegado a la literatura infantil y juvenil.

2 pensamientos en “999 hermanas ranas se mudan de charca

  1. Totalmente de acuerdo. Se lo regalé a mi hija hace unos meses y ha sido lectura casi obligada desde entonces.
    Una preciosidad las portadas en otros idiomas, la verdad.
    Aprovecho para agradeceros las sugerencias que vais haciendo que, en mi casa, son seguidas (casi) sin rechistar.
    Un saludo

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