Ungerer, siempre provocador

Ediciones que manejamos de las obras de Ungerer

Los libros del Club de lectura

Hola a todos, hoy os resumimos todo lo dicho sobre Los tres bandidos en nuestro Club de lectura.

A propósito de las ILUSTRACIONES

Cuando contemplamos por primera vez Los tres bandidos, lo que más sorprende es la frescura de sus imágenes; resultan extrañamente modernas: minimalistas, nada sobra ni falta, no hay nada superflúo. Con mucha acción y movimiento. Sus personajes son muy expresivos, cómicos, con un estilo muy cercano al cómic, llenos de sentido del humor.

A propósito del LENGUAJE

Dicharachero y sin embargo muy rico: lleno de verbos, expresiones coloquiales, amplio vocabulario pero escueto, nos da los datos necesarios para ubicarnos en la historia.

Había una vez / tres feroces bandidos

que siempre llevaban / anchas capas negras

y altos sombreros negros.

Cada palabra está medida y resulta clave para crear la atmósfera que requiere la historia.

Hay otra obra muy poco conocida, que nos encanta. En la página 41 de Adelaide aparece un director del zoo de apariencia respetable, pero si nos fijamos bien, al lado de la papelera hay dibujados una botella de alcohol y un vasito.

¿Recordáis muchos cuentos para niños en los que los adultos beban o fumen?

¿Cuántos ponen en entredicho la autoridad de los mayores?

¿En cuántos se habla abiertamente de dinero, se muestra la distancia entre ricos y pobres?

En Los tres bandidos cuando marchan en busca de otros niños infelices y abandonados para cuidarlos, en el margen derecho, abajo, puede observarse un “sin techo” con una nariz roja (propia de los borrachos) y con aspecto de estar hablando sólo.

En El hombre de la luna cuando se muestra al comité científico, no falta la botellita con su vaso; aparece también un científico fumándose un buen puro. Monsieur Marius de Adelaide es fumador. Y en El sombrero, el hombre rico fuma un señor puro y bebe champán.

Cualquier niño disfrutará con sus historias, sin reparar en estos aspectos, pero sin duda interiorizando con alegría su mensaje de esperanza.

– A pesar de su indudable calidad, el carácter y el tono de sus obras han asustado a más de un padre. Tras unos años de éxito, Ungerer cayó en el olvido, hasta el punto de que el editor londinense de Phaidon llegó a describirlo como “el autor de libros para niños más famoso del que nunca has oído hablar”

– Casi todos los cuentos de hoy en día abordan temas como la necesidad de tener buenos hábitos, mantener las rutinas, ser buenos, etc. Ungerer es diferente: irreverente, valiente y cada cuento suyo es una metáfora de la realidad; por sus obras desfilan pobres, ladrones, bandidos, que siempre resultan ser buenos (los bandidos del cuento se convierten en una ONG) y los ricos, algunos sienten compasión y ayudan a los desfavorecidos. Los policías, directores de algo, jefes, resultan ser unos tunantes o poco inteligentes.

– Los personajes protagonistas, viven aventuras maravillosas que no les conducen al desastre como cabría esperar, sino a tener una vida mejor ¿Qué me dicen de la huérfana Úrsula de Los tres bandidos? Es raptada, pero eso no resulta negativo sino todo lo contrario.

– Esta irreverencia le costó a Ungerer muchos disgustos, incluso en Estados Unidos llegaron a prohibirse sus cuentos. La situación le provocó una gran decepción con la sociedad americana y volvió a su tierra natal (a la que ha donado sus dibujos y en la que se ha abierto un museo con sus pertenencias). Hoy en día vive dedicado a causas humanitarias.

Soy un agente provocador, siempre quise hacer libros infantiles que no les gustaran a los adultos. Sobre todo, les doy a los niños, al desarrollar su imaginación, los medios para provocar a los mayores.

– En La casa de Tomasa, no nos gustan los cuentos moralizantes y mucho menos ésos que se escriben expresamente para transmitir valores. Nos gusta la buena literatura. ¿Acaso Ungerer no habla de justicia social, de la necesidad de revelarse, de luchar por labrarte tu destino, de convivir con el diferente? ¿Existen valores mejores que transmitir a nuestros hijos? Y todo ello con humor y sin discursos ursulinos…

Esperamos que la editorial Anaya rescate del olvido a este autor magistral y nos devuelva sus obras en ediciones tan hermosas como la que hizo recopilando Las aventuras de la familia Melops, elegido en nuestra lista de “20 cuentos 20” de 2009.

4 pensamientos en “Ungerer, siempre provocador

  1. Hola Tomasa:

    Quería compartir esta (deliciosa) poesía contigo y no sabía como hacertela llegar. Así que te la pongo aquí mismito. ¡Qué la disfrutes!

    Amor en la biblioteca. 20 poesías de amor y un cuento desesperado, de Liliana Cinetto (Buenos Aires, Editorial Atlántida, 2003)

    Cuentan que cuentan que había
    una vez una princesa
    que vivía en un estante
    de una vieja biblioteca.

    Su casa era un cuento de hadas,
    que casi nadie leía,
    estaba entre un diccionario
    y un libro de poesías.

    Solamente algunos chicos
    acariciaban sus páginas
    y visitaban a veces
    su palacio de palabras.

    Desde la torre más alta,
    suspiraba la princesa.
    Lágrimas de tinta negra
    deletreaban su tristeza.

    Es que ella estaba aburrida
    de vivir la misma historia
    que de tanto repetir
    se sabía de memoria:
    una bruja la hechizaba
    por envidiar su belleza
    y el príncipe la salvaba
    para casarse con ella.

    Cuentan que cuentan que un día,
    justo en el último estante,
    alguien encontró otro libro
    que no había visto antes.

    Al abrir con suavidad,
    sus hojas amarillentas
    salió un capitán pirata
    que estaba en esa novela.

    Asomada entre las páginas
    la princesa lo miraba.
    Él dibujó un sonrisa
    sólo para saludarla.
    Y tarareó la canción
    que el mar le canta a la luna
    y le regaló un collar
    hecho de algas y espuma.

    Sentado sobre un renglón,
    el pirata, cada noche,
    la esperaba en una esquina
    del capítulo catorce.

    Y la princesa subía
    una escalera de sílabas
    para encontrar al pirata
    en la última repisa.

    Así se quedaban juntos
    hasta que salía el sol,
    oyendo el murmullo tibio
    del mar, en un caracol.

    Cuentan que cuentan que en mayo
    los dos se fueron un día
    y dejaron en sus libros
    varias páginas vacías.

    Los personajes del libro
    ofendidos protestaban:
    “Las princesas de los cuentos
    no se van con los piratas”.

    Pero ellos ya estaban lejos,
    muy lejos, en alta mar
    y escribían otra historia
    conjugando el verbo amar.

    El pirata y la princesa
    aferrada al brazo de él
    navegan por siete mares
    en un barco de papel
    ————————–

    Liliana Cinetto

    • EL MAR es
      lo que está en la playa:
      tiene olas y mucha sal.
      También hay ballenas, tiburones
      y a veces sirenas.

      ((La noche es un tren/Alejandro Sandoval. Anaya, 2008)
      ——————————————————-
      TERESA LA MARQUESA
      Teresa la marquesa,
      Tipití, Tipitesa,
      tenía una corona,
      Tipití, Tipitona,
      con cuatro huevos fritos,
      Tipití, Tipitito,
      y una rosca de pan,
      Tipití, Tipitán.

      Teresa la marquesa,
      Tipití, Tipitesa,
      se ha hecho coronar,
      Tipití Tipitán,
      por cuatro monaguillos,
      Tipití, Tipitillo,
      un cura y un sacristán,
      Tipití, Tipitán.
      (Teresa la marquesa/Lola González; Edelvives. Colección Deditos a compás, 2003)
      ————————————-

      EL GATO PEPE
      Un gato grande
      tiene mi abuela.
      Solo lo veo
      si no hay escuela.

      Se llama Pepe,
      caza ratones
      y siempre araña
      los almohadones.

      Duerme en verano
      bajo la encina
      y en el invierno
      por la cocina.
      (Hormiguita negra/Ana María Romero Yebra . Edelvives, 2007
      ——————————————-
      YO TENÍA DIEZ PERRITOS
      Yo tenía diez perritos.
      – Uno se perdió en la nieve.
      – Sólo me quedaron nueve.

      – De los nueve que tenía,
      uno se tragó un bizcocho.
      – Sólo me quedaron ocho.

      – De los ocho que tenía,
      a uno le dieron las fiebres.
      – Sólo me quedaron siete.

      – De los siete que tenía,
      a uno se lo llevó el rey.
      – Sólo me quedaron seis.

      -De los seis que me quedaban,
      a uno lo pilló un triciclo.
      – Sólome quedaron cinco.

      – De los cinco que tenía,
      uno se cayó en un charco.
      – Sólo me quedaron cuatro.

      – De los cuatro que tenía,
      uno se volvió del revés.
      – Sólo me quedaron tres.

      – De los tres que me quedaban,
      a uno le atacó la tos.
      – Sólo me quedaron dos.

      – De los dos que yo tenía,
      uno se asustó de un susto.
      – Sólo me quedaba uno.

      – El perro que me quedaba,
      se perdió detrás de un cerro.
      No me queda ningún perro.

      (Mala baba/Miguel Salas Díaz. Hiperión; colección Ajonjolí. 2007)
      —————————————-
      Poesia castañera
      Castañas, castañas,
      las puedes tomar
      en un cucurucho
      para merendar…
      El mes de noviembre
      castañas nos da,
      asadas, tostadas,
      ¡qué ricas están!
      ¡A las ricas castañitas,
      asaditas, calentitas!
      Marian esta de las castañas la he encontrado en un enlace muy útil para poesía infantil http://bibliopoemes.blogspot.com/
      en el enlace tienes muchas más.
      Besos de Tomasa

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